Cumpliendo con la aspiración de celebrar una jornada sin complicaciones, a fin de que se pudiera reunir la máxima asistencia para las mutuas despedidas hasta setiembre, hicimos un somero recorrido por nuestra moderna y coqueta catedral y luego nos fuimos a comer al restaurante que ocupa el local que, con el mismo nombre, albergó la zapatería La Palma de toda la vida. Todo resultó como se había previsto y dimos con ello cerrada la temporada hasta finales de próximo setiembre. Feliz verano.
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