Casi es ya tradición que todas las primaveras degustemos un menú que contenga perretxikos. Y, de igual modo, que este ritual gastronómico se complemente con una visita mañanera a nuestro magnífico Museo de Bellas Artes, el plena operación de engrandecimiento, para cuya culminación queda todavía un año largo. Y eso es lo que hicimos el pasado 30 de abril, con resultados satisfactorios para todos.
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